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Paz interior |
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Esta página quiere ser |
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Diálogo
nunca hecho |
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No olvides que todas las razones que tenemos para perder la paz son malas razones.
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...¿ Cómo puedo encontrar un poco de paz interior?...
Amigo Carlos: Creo que
nadie puede tener un amor sano a otra persona si antes no se ama a sí
mismo; tampoco podrá disfrutar de la paz en familia si antes él no la
tiene La paz sólo se alcanza en armonía
con uno mismo.
Creo que en tu caso
no debes decirles nada a tus seres más queridos de ese tu gran error que
me cuentas. Supongo que tú no quieres, sin duda, el sufrimiento de tu
familia.¿ Arreglarías algo diciéndoselo? Como no lo volverás a hacer, como
dices, que tu error te sirva para quererles desde ahora aún más .
Espero que me digas qué te parece mi respuesta. Sé justo con la
armonía de tu familia.
Aquí no
quisiera que se planteasen problemas teológicos. Quiero, como creo que tú,
el lenguaje sencillo de la gente. Pero ya que me lo planteas, te diré que
siempre me resultó un tanto curioso el que Dios que habla en todas las
lenguas ( español, catalán, euskera, francés, chino...) y en todos los
lenguajes (el del niño, el del intelectual, el del cheli...), ¿ por qué a
la Iglesia le cuesta tanto renovar su lenguaje? Creo , por otra parte, que
es un inmenso error acentuar la moral a costa del mensaje de los
sentimientos. Pero no olvidemos que la paz es mucho más que una bella
palabra, es ante todo una buena relación.
Para este amigo que no recuerda la frase entera de San Agustín. ¿Es ésta?
"...de mayor
gloria es
Te diré que han tenido
que pasar casi cincuenta años de mi vida para poder conseguir la paz
interior que ahora creo alcanzar . Pienso que empecé a
conseguirla cuando renuncié a refugiarme en mi función y, sobre todo,
cuando decidí hacer algo para que en mí lo personal no se transformase en
colectivo y lo colectivo se hiciese personal. Creo, por otra parte, que no
sería posible hacer felices a los demás, mientras yo no reivindicase
primero el derecho a ser feliz en mi propia vida.
Alcanzarás
más paz cuando no me cuentes una historia supuestamente grande, sino
muchas pequeñas que , sin duda, has vivido.
Sólo sabré decirte
que lo que yo procuro es que lo de dentro nunca sea enemigo de lo de
fuera. Pienso que mi vida es humana cuando la puedo narrar con sentido. Y
tienes toda la razón: si no hay paz dentro de nosotros, no puede haber paz
a nuestro alrededor.
Te felicito por tu fe. Y con sinceridad
te digo lo que yo pienso: hoy no se debe prestar tanta importancia a ese
miedo al más allá. Bastante tenemos todos con con los miedos de nuestro
mundo.¿Te parecen pocos? Amenaza nuclear, excesos técnicos, manipulación
genética, paro, vivienda, expansión del miedo colectivo...Cuanto más paz
interior, más conciencia tomarás de todas estas cosas. Por otra parte, el
camino de la paz no es un camino fácil, sino provocador.
No dejarme deslumbrar por lo que me ofrece la TV,
preferir el tiempo libre para las relaciones personales, apostar por
irme para Asturias, siempre con dimensiones abarcables para mí, elegir a
los amigos leales y no los ambiciosos, apostar por los caminos de
colaboración y no de conflicto. Me dirás que todo esto es muy poco, pero muy importante para mí.
Hace falta mucho tiempo
para que nos liberemos del juicio de la gente que nos rodea, de la
influencia de la familia, para encontrar la seguridad, para ser capaces de
ver y de juzgar.
Y, por otra parte, triste alma la que no
sienta lo que en ella pasa, sino tan sólo lo que consigue o no consigue.Pienso
que sucede como con el amor: nos permite gozar de esta paz aún en medio de
los sufrimientos y también nos empuja a aliviar las situaciones injustas
sin perder la dicha de esa paz interior.
¿Cómo no me va a
interesar la paz exterior? Pero pienso que si no hay paz interior no puede
haber paz exterior. Pero quizá tal vez tengas razón y la paz sea la última
ilusión que nos queda. Oyendo lo que dicen ciertos políticos de la
oposición, me cae el alma a los pies. La victoria sobre cualquiera nunca
lleva a la paz; lleva siempre a la victoria de unos sobre otros. Bien no
los demuestra la historia. El deseo de paz es deseo de diálogo. La mesa
del diálogo ha de ser siempre una mesa redonda. Tampoco la paz es
algo subjetivo o externo: es relacional. Por otra parte la paz nunca será
perfecta.
Bueno, no deberíamos , en
primer lugar, confundir paz con indiferencia; como tampoco pobreza con
miseria, autoridad con poder, humildad con debilidad, inocencia con
estupidez, felicidad con placer, libertad con capricho, desarrollo con más
industrialización, y así...Amigo del alma, así ya empezamos por algo para
una clarificación primera. Hasta pronto. Y no olvides de que yo también
tengo que irme clarificando con vuestra ayuda.
San Pablo habla ahí
del amor, pero también ese texto, Corintios 13, tan leídos en las
bodas, nos puede servir para la paz interior. El modelo de Dios no puede
sustituir los amores y la paz propios del orden de la creación. El ágape
divino es propio del reino de Dios y anuncia la transformación divina del
mundo humano. En nuestro mundo humano sería aberrante que un hombre y una
mujer casados dijesen: yo no busco mi interés, lo disculpo todo, lo
aguanto todo. ¿ Ridículo, no? Pues hablando de la paz, también.
Aprendiendo a mirar desde
la libertad y la lucidez. Valorándote a ti misma y a los otros desde una
humanidad sensata y fraterna. Has de desarmarte de muchas cosas,
resquebrajar la coraza de las apariencias, para vislumbrar la sobria
alegría que la paz lleva dentro, allí donde somos milagro, grandeza y
canción.
Pues por ello debes estar
muy agradecido: es señal clara de tu juventud. Tú aún puedes alcanzar
mucho, pues la paz es un camino hacia adelante. Ánimos. Y sigue pensando
así, tan acertadamente, pues sin la paz interior nos desintegramos y la
gente se destruye, aunque sin la paz exterior la paz interior siempre será
incompleta. No te estás haciendo lío alguno.
Es triste tener que
repetir verdades de Perogrullo. No enfrentemos a "los buenos "y a" los
malos" , que es sólo cosa de la fantasía apocalíptica de ciertos
políticos. Los amigos de esta Web sembremos a nuestro alrededor la paz y
la cordura
No tanta, si tenemos en
cuenta que no hemos de castigarnos ni reprimirnos a nosotros mismos. Y
que, más aún, hemos de empezar por el amor a nosotros mismos. Este amor a
nosotros mismos no es egoísmo ni idolatría. Se trata de aceptarnos tal
como somos, aceptar nuestras debilidades, nuestras limitaciones y nuestras
vergüenzas.
Es todo un desafío el
amarse a sí mismo. Una tarea importantísima es el aprender a amarse a si
mismo. Y esto nos llevaría a aceptarnos tal como somos, sin que importe lo
que hayamos podido hacer en nuestro pasado. Y también tendríamos que
aprender a perdonarnos a nosotros mismos, a aceptar y reconocer nuestras
debilidades y limitaciones.
Las personas tan
ajetreadas como nosotros necesitamos también el arte de no hacer nada, es
decir, el arte de ser, sin más. Necesitamos tomar conciencia del momento
presente en el silencio y la soledad. Nuestras interacciones diarias con
las personas necesitan ser integradas en nuestras vidas durante
períodos de silencio y soledad para saber dónde nos encontramos en
el momento presente del mundo y de nuestra vida. |